lunes, 23 de febrero de 2009

Más cartelitos.

Vamos a ver, os pongo en situación: Está fotografiado en la calle, en la puerta de un comercio, que ahora no me acuerdo a que se dedicaba. Fácil ponerse en situación ¿no?, pero lo importante es lo que pone:







“Cerrado por descanso por accidente (clavícula)” Es un cartel escueto, pero no lo entiendo. Así que vamos con las posibilidades que me asaltan a la mente:






  • Se puede entender que está doblemente cerrado, una por descanso y otra por accidente. Porque a lo mejor el tipo si solo estuviera accidentado abriría...





  • Es posible que esté descanso del accidente de clavícula, pero ¿por qué lo deja tan claro? Puede que uno de sus clientes fue el causante de tal accidente y quiere dejarle claro que es su culpa que esté cerrado...





  • Es probable que la gente que suele ir por su comercio haya suple mentado un detalle más sobre su descanso. Esta posibilidad me mola porque así iré sabiendo como le va. Igual dentro de unos días encuentro “Cerrado por descanso por accidente (clavícula). Aunque ya va mejor, esta adelgazando y como tiene mucho tiempo libre, lo está dedicando a cuidar a sus hijos”...




Pd: Que te mejores currante del comercio.



sábado, 14 de febrero de 2009

CUENTO ..I..

Trabajaba para la persona más rica del pueblo, pero él era el hombre más pobre del pueblo. Añoraba cada día verse dentro de aquellas paredes, en aquel palacio, arriba de la colina. Él, lo único que podía hacer, es seguir siendo un minero cualquiera, para ganar lo mismo que todos, para gastarlo en dar de comer a su familia. Estaba cansando de no poder darse caprichos, no tenía caballo e iba andando a todos sitios, como un plebeyo, como lo que era. Y todo esto lo pensaba cada día mientras picaba, y picaba, y picaba, y picab... hasta hoy. Había encontrado algo que pensaba no enseñárselo a nadie, una lámpara de color miel. Un simple minero con una lámpara tan bonita, ¿para qué serviría? para servir té, para calentar agua, como recipiente para guardar joyas...
Ya había pasado mucho tiempo, estaba en la pocilga o como él la llamaba “mi casa” tenía que hacer algo con aquel trasto y no sabía el qué. ¿Venderla? ¡En cuanto se la enseñe a alguien me la quitarán!, es tan bonita... Abrazado a ella como si fuese una musa de las bailarinas persas, se le escapó una lágrima de desesperación. La lámpara vibró, y como se magia se tratase, una moneda de oro escupió.
Años mas tardes se encontraba en aquel palacio que tanto soñaba, en una de las habitaciones con las paredes más bonitas que jamás había visto, encima de un montón de monedas de oro, con la lámpara en una mano y su hija muerta en la otra. Ni siquiera eso le hizo escupir una mísera lágrima. Acababa de asesinar a su propia hija por codicia, y no podía llorar.
Yendo a su antigua casa para quitarse la vida, recordó su época como minero, donde era la persona más feliz del pueblo, que trabajaba para el hombre más desgraciado del mundo.

viernes, 6 de febrero de 2009

El sentido del tacto.

Hago referencia a este sentido, no con la necesidad de decir que es el sentido más agudo que tenemos, pues se ubica en cada centímetro de nuestra piel. No amigos, sino para hacer hincapié en que también significa delicadeza y sutileza para decir o hacer ciertas cosas.

Para los que se pierdan, pondré un ejemplo:







Esto es una foto hecha en zona cero de Sevilla, y es un claro ejemplo de falta de todo, también de tacto. Me cabe pensar en 3 posibilidades:

  • Se puso antes la foto del perro---> Aquí los familiares de la niña se equivocaron. Cierto es que a lo mejor, por las prisas y presiones, se les pasara el detalle.

  • Que un listillo haya pensado que aprovechando la buena pared, pues quien mejor que su perro “kuka” para llenarlo.

  • O bien, que sea la misma persona quien busca tanto al animal como a la niña. En este caso, y puestos a ponerlo en el mismo sitio, que hayan puesto una foto de la niña con el perro con el título DESAPARECIDOS.